Qué es la espondilitis anquilosante y por qué afecta al trabajo
La espondilitis anquilosante es una espondiloartritis crónica que afecta principalmente al esqueleto axial: las articulaciones sacroilíacas y la columna vertebral. Cursa con dolor inflamatorio nocturno y matutino, rigidez progresiva y, en estadios avanzados, fusión vertebral con pérdida de movilidad. Puede asociar entesitis, artritis periférica y manifestaciones extraarticulares como uveítis, enfermedad inflamatoria intestinal o psoriasis.
El impacto laboral es muy elevado en oficios físicos. La rigidez axial, la limitación para flexionarse, la postura en flexión con repercusión sobre el campo visual y los brotes inflamatorios hacen incompatibles muchas tareas con esfuerzo, posturas forzadas o cargas. Las espondiloartritis HLA-B27 positivas suelen presentar peor pronóstico y mayor probabilidad de reconocimiento de incapacidad.
La espondilitis afecta más a varones jóvenes en plena vida laboral activa, con un pico de inicio entre los 20 y los 40 años. Esto convierte la enfermedad en una causa habitual de incapacidad laboral en oficios físicos pesados.
Síntomas y limitaciones más relevantes para una incapacidad permanente
Los tribunales valoran tanto la afectación axial como la periférica y las manifestaciones extraarticulares. La cuantificación funcional con BASDAI y BASFI es decisiva para acreditar la severidad.
- Rigidez axial y limitación de la movilidad cervical, dorsal y lumbar.
- Dolor inflamatorio nocturno y matutino, con respuesta parcial a AINEs.
- Postura en flexión con repercusión sobre el campo visual y la marcha.
- Limitación para flexionarse, levantarse del suelo y manipular objetos.
- Manifestaciones extraarticulares (uveítis recurrentes, EII, psoriasis).
- Afectación periférica añadida (coxitis, entesitis, artritis).
La afectación de la charnela cervico-occipital en formas avanzadas limita el campo visual y aumenta el riesgo de caídas; en oficios con desplazamientos o conducción, este dato es muy decisivo.
La uveítis anterior aguda, presente en hasta el 30% de los pacientes, puede provocar pérdida visual progresiva y constituye un argumento adicional muy potente. Cuando la uveítis es bilateral y recurrente, refuerza decisivamente la pretensión de IPA.
Grados de incapacidad permanente que pueden reconocerse
El artículo 193 LGSS exige reducciones funcionales graves y previsiblemente definitivas. El artículo 194 LGSS distingue cuatro grados: en espondilitis, la IPT es la pretensión habitual y la IPA queda reservada a las formas avanzadas.
- IPP: poco frecuente.
- IPT: grado habitual en oficios con cargas, posturas o flexiones. Pensión del 55%.
- IPA: en formas avanzadas con anquilosis severa, pluripatología o manifestaciones extraarticulares graves (por ejemplo, uveítis con pérdida visual). Pensión del 100%.
- Gran Invalidez: excepcional.
La revisión por agravación es habitual cuando la enfermedad progresa estructuralmente: nuevos sindesmofitos, fusión vertebral, anquilosis bilateral o pérdida visual por uveítis abren la vía a un grado superior.
El BASFI elevado (superior a 6 sobre 10) y el BASDAI activo (superior a 4) son los marcadores más utilizados para sostener la incapacidad. Los seriados a lo largo de varios años aportan evidencia de cronicidad.
Qué pruebas y documentación valoran INSS y los tribunales
El expediente sólido en espondilitis combina pruebas de imagen, marcadores genéticos y una evaluación funcional cuantificada en seguimiento por Reumatología. La RM de sacroilíacas es imprescindible para acreditar afectación inflamatoria activa.
- Informe de Reumatología con criterios ASAS y diagnóstico de espondiloartritis.
- Escalas BASDAI y BASFI seriadas en el tiempo.
- HLA-B27 (positivo o negativo).
- RM de sacroilíacas con afectación bilateral; radiografías de columna y pelvis.
- Cronología de tratamientos: AINEs, biológicos anti-TNF, anti-IL-17 y respuesta clínica.
- Informes de manifestaciones extraarticulares (oftalmología, digestivo, dermatología).
Los informes seriados de oftalmología en pacientes con uveítis, los de digestivo en EII asociada y los de dermatología en psoriasis acompañante son piezas imprescindibles del expediente cuando la espondilitis asocia manifestaciones extraarticulares.
La RM de sacroilíacas con afectación bilateral, las radiografías que objetiven sindesmofitos o anquilosis y la determinación HLA-B27 conforman la base diagnóstica. Sin estas pruebas, la presunción a favor del trabajador se debilita notablemente.
Profesiones donde es más probable el reconocimiento
Las profesiones con cargas, flexiones o posturas mantenidas son las más afectadas. La jurisprudencia tiende a reconocer la IPT cuando la espondilitis impacta en oficios de esfuerzo físico continuado.
- Construcción y obra pública.
- Trabajos manuales con manipulación de cargas.
- Conductores profesionales por la postura mantenida.
- Hostelería y limpieza con flexiones y posturas forzadas.
- Sanidad con movilización de pacientes.
Los oficios sanitarios con movilización de pacientes, las profesiones de obra y los trabajos con manejo de cargas son los que más rápidamente alcanzan el grado de IPT cuando la espondilitis genera rigidez axial significativa.
En profesiones como soldador, calderero o albañil, la postura mantenida con flexión cervical constante acelera la sintomatología axial y obliga al reconocimiento de IPT.
Jurisprudencia: qué casos están reconociendo los tribunales
La STSJ AND Sevilla 2020 reconoció Gran Invalidez a un soldador con espondilitis grave, prótesis de caderas bilaterales e insuficiencia renal por AINEs prolongados, marcando un referente en formas extremas con dependencia.
La STSJ AR 301/2026 reconoció la IPT a un técnico de electricidad de Correos con espondilitis anquilosante, fibromialgia y hernias lumbares con pérdida de unidades motoras, recordando que la profesión habitual se determina por la continuidad temporal previa a la IT. La STSJ CAT 1693/2026 confirmó la IPT a un peón de ETT con espondilitis HLA-B27+, espondilodiscitis, coxartrosis bilateral y hernia L5-S1 severa, considerando que la artrosis severa permitía aún trabajos sedentarios.
La STSJ M 1831/2026 mantuvo la IPT a un administrativo del Grupo ONCE con espondilitis HLA-B27+, uveítis de repetición y trastorno adaptativo, sin elevar a IPA porque las dolencias no impedían el desempeño administrativo. En sentido contrario, la STSJ PV 809/2026 denegó la IPT a un cocinero al considerar que la marcha autónoma y la movilidad de caderas conservada permitían adaptaciones del puesto.
Cómo solicitar la incapacidad permanente paso a paso
El procedimiento sigue las fases administrativas y judiciales habituales. Preparar el expediente con BASDAI/BASFI seriados y RM actualizada es decisivo.
- Solicitud ante el INSS con la documentación reumatológica; valoración por el EVI.
- Reclamación previa en 30 días desde la denegación.
- Demanda ante el Juzgado de lo Social en 30 días, con pericial reumatológica si procede.
- Recurso de suplicación ante el TSJ en plazo, normalmente para discutir el grado.
La pretensión subsidiaria de IPT cuando se solicita la IPA es una cautela procesal recomendable. Permite que, si el tribunal aprecia incapacidad pero no en el grado máximo solicitado, conceda la IPT en lugar de desestimar la demanda en su integridad.
Es fundamental documentar la respuesta al tratamiento biológico (anti-TNF, anti-IL-17). Cuando se acreditan varios fracasos terapéuticos, la jurisprudencia tiende a apreciar la severidad estructural del cuadro.
Conclusión y recomendación
La espondilitis anquilosante, especialmente con anquilosis avanzada, BASFI elevado o manifestaciones extraarticulares, justifica el reconocimiento de IPT en oficios físicos y, en formas severas, de IPA. La continuidad del seguimiento reumatológico y la prueba de imagen son los pilares del expediente.
La continuidad del seguimiento reumatológico, las pruebas de imagen actualizadas y los BASDAI/BASFI seriados son los pilares del expediente. La afectación periférica añadida (coxitis, entesitis, artritis), las manifestaciones extraarticulares (uveítis, EII) y el fracaso a biológicos refuerzan decisivamente la pretensión de IPT y, en formas avanzadas, de IPA.
Si convives con espondilitis o una espondiloartritis y crees que tu profesión es incompatible con tu situación funcional, conviene apoyarte en un abogado laboralista. Una valoración personalizada del expediente médico y de las exigencias del puesto es la mejor garantía para articular una solicitud realista y bien fundamentada.