Qué es la coxartrosis, qué limitaciones produce, tratamiento y evolución
La coxartrosis es la artrosis de cadera: un proceso degenerativo (y a veces postraumático) en el que se desgasta el cartílago de la articulación coxofemoral. Esto provoca dolor mecánico, rigidez y pérdida progresiva de movilidad. El dolor suele localizarse en la ingle (a veces glúteo o cara lateral del muslo) y empeora al caminar, estar de pie, subir escaleras, girar el cuerpo o cargar peso.
Con el tiempo puede aparecer cojera (marcha claudicante), fatiga y necesidad de ayudas para la marcha (bastón o muleta). También es frecuente que la coxartrosis genere o agrave molestias en la zona lumbar o la rodilla por compensaciones, lo que empeora la tolerancia al esfuerzo y a las posturas mantenidas.
El tratamiento suele seguir un escalado: analgesia/antiinflamatorios, medidas higiénico-dietéticas (pérdida de peso si procede), ejercicio terapéutico y fisioterapia, adaptación de actividades y ayudas técnicas. En casos seleccionados pueden utilizarse infiltraciones y, cuando existe deterioro avanzado o mala respuesta, puede indicarse cirugía, especialmente la prótesis total de cadera.
La prótesis puede mejorar de forma importante, pero no siempre normaliza la función: pueden persistir dolor residual y limitación, o aparecer complicaciones (infección, luxación, aflojamiento, reintervenciones). Por eso, de cara a la incapacidad, lo determinante no es “tener o no prótesis”, sino la situación funcional final.
Qué se valora para obtener una incapacidad permanente
En la práctica, lo decisivo no es el diagnóstico como etiqueta, sino la repercusión funcional objetivable y su compatibilidad con las exigencias del trabajo. Se valora especialmente:
- Marcha y deambulación: presencia de cojera, estabilidad, dolor al caminar, necesidad de bastón/muleta, dificultad en terreno irregular, cuestas y escaleras, y distancia máxima tolerable sin parar.
- Bipedestación: cuánto tiempo puede estar de pie de forma mantenida y si necesita alternar postura con descansos frecuentes.
- Movilidad de cadera y gestos funcionales: limitación de flexión y rotaciones, dificultad para girar, agacharse, ponerse en cuclillas, arrodillarse, levantarse de una silla, entrar/salir del coche o manipular objetos desde el suelo.
- Esfuerzos y cargas: levantar, empujar o arrastrar peso, repetición de movimientos, posturas forzadas y ritmos de trabajo sostenidos.
- Sedestación mantenida: en algunos casos (sobre todo si hay patología lumbar asociada o dolor muy intenso), se valora si tolera estar sentado de forma continuada sin necesidad de cambios constantes, pausas o reclinación.
- Dolor, fatiga y reagudizaciones: frecuencia e intensidad del dolor, necesidad de medicación continua, crisis, y si el cuadro impide mantener una jornada con regularidad y un rendimiento mínimo.
- Coherencia clínica: que lo que se afirma en síntomas y limitaciones sea coherente con exploración, imagen y evolución (cuadros “poco objetivados” suelen perder fuerza).
En resumen: la coxartrosis puede justificar incapacidad cuando genera una limitación real, estable y medible en tareas básicas (caminar, estar de pie, subir/bajar, posturas y cargas) que son esenciales para trabajar con normalidad.
Informes médicos que suelen ser necesarios
Los informes más útiles son los que combinan especialista, seguimiento en el tiempo y, sobre todo, cuantificación funcional (no solo “dolor” o “limitación”). Habitualmente, lo que mejor funciona es:
- Traumatología (cadera): diagnóstico claro (uni/bilateral), correlación con radiografía o resonancia, exploración con rangos (flexión, rotaciones, abducción) y una descripción concreta de limitaciones (distancias caminando, tiempo de bipedestación, escaleras/cuestas, necesidad de bastón/muleta). Si hay indicación de prótesis o estado post-prótesis, que se detalle pronóstico y restricciones permanentes.
- Radiología (Rx/RM/TAC): informes de imagen bien descritos y, si es posible, comparativa evolutiva (empeoramiento).
- Rehabilitación / Medicina Física: tratamientos realizados (fisioterapia, ejercicio terapéutico, etc.), respuesta y valoración funcional. Si se dispone, pruebas funcionales de marcha y equilibrio.
- Informes quirúrgicos y seguimiento postoperatorio (si hay prótesis): partes quirúrgicos, revisiones y, especialmente, constancia de secuelas o complicaciones (dolor persistente, inestabilidad, infecciones, reintervenciones).
- Unidad del dolor (cuando hay dolor crónico limitante): manejo del dolor, escalada analgésica, infiltraciones y eficacia. Si la medicación genera somnolencia, mareo u otros efectos funcionales relevantes, que quede reflejado.
- Atención Primaria: historia longitudinal (consultas repetidas, reagudizaciones, limitación en actividades diarias, tratamientos mantenidos).
- Medicina del trabajo / PRL (muy útil para conectar con el puesto): aptitud y restricciones concretas relacionadas con tareas (cargas, bipedestación, marcha, posturas forzadas), y descripción real de exigencias del trabajo.
Clave Jurídica: un informe fuerte convierte frases genéricas en datos. Por ejemplo: “claudica a los 100–200 metros”, “no tolera bipedestación más de 10–15 minutos sin pausas”, “precisa bastón para caminar fuera de casa”, “dificultad marcada para escaleras”.
Opciones de incapacidad permanente total o absoluta y profesiones más frecuentes
Incapacidad Permanente Total (IPT). Suele encajar cuando la coxartrosis impide realizar las tareas fundamentales de la profesión habitual, aunque la persona pueda dedicarse a otras ocupaciones compatibles. Es especialmente defendible cuando el trabajo exige de forma estructural caminar mucho, estar de pie, cargar peso, mantener posturas forzadas, subir/bajar escaleras o moverse con rapidez y seguridad.
Incapacidad Permanente Absoluta (IPA). Se plantea cuando la limitación es tan severa que impide desempeñar cualquier trabajo con continuidad y un mínimo de eficacia. En coxartrosis, suele requerir un nivel alto de afectación funcional: grandes limitaciones para la marcha (distancias muy cortas), necesidad estable de ayudas, intolerancia importante a la bipedestación y, en determinados casos, también problemas para sostener sedestación mantenida si existe dolor severo o patología asociada relevante.
Profesiones donde es más frecuente que la coxartrosis tenga impacto invalidante: trabajos con alta carga física o deambulación/bipedestación sostenida, como construcción, almacén y logística, mantenimiento, industria, limpieza, hostelería, reparto, cuidados y ocupaciones con escaleras, desniveles o ritmos altos. En empleos mayoritariamente sedentarios (administración, teleoperación), por lo general se exige una afectación funcional más intensa o complicaciones relevantes para justificar grados más altos, porque se considera que existe mayor margen de adaptación.